Las fotos de trofeo cuentan una mentira sobre el ritmo. Un pez vela levantado contra el cielo sugiere que un día de pesca es una sucesión de momentos así, y no lo es. Es sobre todo agua, conversación y espera, con treinta segundos en los que ocurre absolutamente todo. Este es el relato honesto de una jornada de pesca en Puerto Vallarta, a bordo de los barcos de Ol' Salty's Ranch, que salen por horas desde Marina Nuevo Vallarta.

6:30 — Llegar al muelle

Marina Nuevo Vallarta está en el extremo norte de la bahía, del lado de Nayarit: quince minutos del aeropuerto, diez de Bucerías, treinta o cuarenta de la Zona Romántica según el tráfico. Si te hospedas en el sur, sales de noche. Vale la pena: el agua está más plana al amanecer y la luz de las primeras horas es la mejor del día.

Es una marina de trabajo, no un embarcadero turístico. Hay combustible, muelles fijos, y barcos que viven en el agua todo el año. Se nota en el ambiente a esa hora: tripulaciones cargando hielo, motores calentando, gente que hace esto todos los días.

7:00 — Zarpar

Papeleo breve, plática de seguridad, hielera a bordo, cabos afuera. Lo que llevas tú es la comida y la bebida; lo demás va incluido: capitán y tripulación, cañas, aparejos y carnada, chalecos, agua embotellada y hielo. Los tres barcos tienen baño.

Aquí conviene decir una cosa que mucha gente no dice al reservar: qué quieres del día. No es lo mismo salir a buscar un picudo que salir a que los niños saquen algo. Cambia la ruta, cambia el aparejo y cambia la hora de salida. La tripulación no adivina.

Capitán y marinero en la torre atunera de un barco de pesca en la Bahía de Banderas
Desde la torre se ven las aves y el cambio de color mucho antes que desde cubierta. Foto: Ol' Salty's Ranch.

7:20 — El traslado

Cuánto dura depende de las horas que compraste, porque aquí el alcance se compra con tiempo: cuatro a seis horas te dejan dentro de la bahía; seis a ocho, unas cinco a ocho millas afuera; ocho a diez alcanzan Corbeteña; diez o más, El Banco. Y de uno a tres días si vas en el Steel n Time, el único de la flota con camarotes.

En un barco rápido como el Peaceful Easy Feeling, con dos Mercury de 300 HP, ese traslado te cuesta menos de tu día pagado. En el Guanatuna, más pesado y más cómodo, el traslado es parte del paseo: sombra, asientos acolchonados, la costa desfilando.

8:00 — Se tienden las líneas

El marinero arma el abanico de curricán detrás del barco y el capitán sube a la torre. A partir de aquí el trabajo es leer agua: aves trabajando, una línea de sargazo, un cambio de color, una aleta. Esa es la parte que toma veinte años aprender y por la que en realidad estás pagando.

La Bahía de Banderas ayuda: es un cañón submarino que rebasa los 900 metros en la boca, así que el agua profunda está ahí mismo. Lo que anda por debajo, según qué tan lejos hayas ido, es pez vela, marlin, dorado y atún aleta amarilla afuera, y bonito, jurel, sierra, huachinango y pez gallo más adentro.

9:40 — La espera

Nadie escribe sobre esta parte y es la mayor parte. Zumbido de motor, el cordel abriendo el agua, café, plática. Si alguien del grupo no está pescando, esto es lo que va a vivir durante horas, y por eso la comodidad del barco importa tanto como su sonda: sombra completa, un lugar donde sentarse, un baño decente.

También es cuando el mareo se decide. La regla es simple y la gente la ignora: si vas a tomar algo, tómalo antes de salir del muelle. Después ya es casi decorativo.

10:15 — Pica

Y entonces pasa todo junto. El carrete chilla, el marinero levanta las otras líneas para que no se enreden, te pone la caña en la mano y te va diciendo qué hacer. No necesitabas saber nada de antemano; para eso está él.

Si es un bonito o un jurel, es una pelea corta, dura y muy satisfactoria —y por eso son el mejor primer pez para un niño—. Si es un pez vela, es otra cosa: salta, corre, se ilumina de azul eléctrico. Ese se fotografía junto al barco y se devuelve al agua.

Una familia con su pez vela antes de liberarlo en un charter de pesca en Puerto Vallarta
Los picudos se liberan; la foto es junto al barco y de vuelta al agua. Foto: Ol' Salty's Ranch.

Mediodía — La otra mitad del día

Casi ningún charter aquí se queda sólo en pesca, y es una ventaja de rentar el barco en lugar de comprar un lugar en un tour. Lo normal es fondear: esnórquel en Los Arcos, comida en la arena en Las Ánimas, o un chapuzón en cualquiera de las calas del sur a las que no llega carretera.

Y entre mediados de diciembre y finales de marzo hay un tercer ingrediente: las ballenas jorobadas están en la bahía. Se pesca buscándolas, se apaga todo cuando aparecen y se reanuda después —por eso el avistamiento se ofrece como complemento y no como tour aparte—. Si vienes en esa temporada, lee también nuestra crónica de ver ballenas en Puerto Vallarta.

15:00 — De regreso

Muchas veces se vuelve pescando de camino, sin prisa. En el muelle la tripulación limpia la captura y te la entrega en bolsa. Los picudos ya se quedaron en el mar; lo que traes es dorado, atún o bonito.

20:00 — El pescado en el plato

Esta es la parte que la gente no anticipa y que casi siempre termina siendo su mejor comida del viaje. Varios restaurantes de la marina y del centro te cocinan tu propio pescado si llegas con él. Un dorado que sacaste tú por la mañana, a la plancha, ocho horas después. No hay carta que compita con eso.

Qué barco elegir según tu grupo

Los tres pescan. La diferencia real es comodidad, velocidad y cuánta gente cabe sin que el día se sienta apretado.

Guanatuna, 34 pies, hasta 15 personas. Dos diésel Cummins turbo de 250 HP, GPS, radar y sonda Raymarine. Toda la cubierta principal va bajo techo de sombra con asientos acolchonados de sala y la proa queda abierta para asolearse. Es el más barato por hora y el que mejor resuelve el grupo mixto, ese en el que la mitad pesca y la otra mitad viene por el paseo. Es un barco abierto, no climatizado: enfría la brisa.

Peaceful Easy Feeling, 32 pies, hasta 8. Súper panga con dos Mercury de 300 HP, GPS y sonda Furuno, techo sobre la consola, proa abierta y baño. Es el rápido, y en un día largo eso se traduce en minutos de pesca que no pierdes navegando.

Steel n Time, 53 pies, hasta 22. Hatteras con dos diésel Detroit de 900 HP, sonar y radar, tres aires acondicionados, salón, dos baños y camarotes para ocho. Grupos grandes, jornadas completas de altura y los únicos viajes de uno a tres días. En una tarde de agosto con edades mezcladas a bordo, el salón climatizado es lo que la gente recuerda.

La temporada, sin adornos

La bahía se pesca los doce meses; lo que cambia es qué es probable. De mayo a noviembre está la ventana clásica de altura: agua caliente, pez vela, marlin, dorado y atún en las marcas de afuera. Septiembre y octubre traen la mayor probabilidad de perder un día por clima, así que si tu viaje es corto, deja una mañana de margen.

De diciembre a marzo baja la actividad mar adentro, pero llegan las jorobadas y la pesca de adentro sigue perfectamente bien. Abril es un mes de transición que suele pescar mejor de lo que dice su fama, con menos gente.

Dicho todo eso, la tabla de temporada es un promedio y nadie pesca en un promedio. Una racha de viento, un cambio de temperatura o un cardumen de carnada que se movió al norte lo cambian todo en una semana. Pregúntale al capitán qué ha estado pasando ahora.

Lo que cuesta y cómo se reserva

La tarifa es por barco y por hora, no por persona: 3,200 MXN el Guanatuna (hasta 15), 4,000 el Peaceful Easy Feeling (hasta 8) y 7,000 el Steel n Time (hasta 22). Mínimo cuatro horas, extensiones de una en una, 30% de anticipo y cancelación gratuita hasta 24 horas antes. No incluye permiso de pesca, comida y alcohol, ni el cargo por combustible de los viajes de largo alcance.

Comparativa completa de los tres barcos en la página de la flota, y si todavía estás decidiendo entre pescar o pasear, nuestra guía de qué tour en barco elegir te ayuda a comparar.

Tres consejos finales

Reserva al principio del viaje. Si el capitán decide que el mar no está, te queda a dónde moverte.

Pregunta por esta semana, no por el mes. Las tablas de temporada son promedios y nadie pesca en un promedio.

Lleva lentes polarizados. No es estética: cortan el reflejo y te dejan ver lo que hay debajo.

FAQ

¿A qué hora salen los barcos de pesca?

Las salidas van de 7:00 a 19:00. Para los viajes largos lo normal es salir temprano: el agua amanece más plana, el aire está fresco durante el traslado y queda más luz aprovechable.

¿Es aburrido si no pica nada?

Los tramos largos sin actividad son parte normal del curricán. Por eso conviene un barco con sombra y espacio cómodo, y por eso la mayoría de los grupos suma una parada de playa o esnórquel al mismo charter.

¿Qué pasa con el pescado que capturamos?

Los picudos se fotografían y se liberan. Las especies comestibles —dorado, atún, bonito— son tuyas y la tripulación las limpia en el muelle; varios restaurantes de la zona te las cocinan si llegas con ellas.

¿Qué debo llevar?

Bloqueador reef-safe, gorra, lentes polarizados, una capa ligera de manga larga, lo que quieras comer y beber, efectivo para la propina y pastillas para el mareo tomadas antes de zarpar.

¿Cuánto cuesta y qué incluye?

Por barco y por hora: 3,200 MXN el Guanatuna, 4,000 el Peaceful Easy Feeling y 7,000 el Steel n Time, mínimo cuatro horas. Incluye capitán y tripulación, cañas, aparejos y carnada, chalecos, agua y hielo.

¿Hay baño a bordo?

Sí, los tres barcos tienen baño. El Steel n Time tiene dos y salón con aire acondicionado.

Compartir: Facebook WhatsApp

Redacción Visita Puerto Vallarta