Escápate del malecón: 6 playas poco turísticas para vivir Puerto Vallarta distinto
Una cala secreta, un pueblo sin carretera, un pueblo surfero que se salvó de la fórmula turística: seis escapadas de playa fuera de la ruta habitual, con todo lo que necesitas para organizarlas.
Si ya conoces Los Muertos y el malecón, este texto es para la siguiente parte del viaje: la Bahía de Banderas tiene playas que se viven distinto, algunas porque nunca les construyeron una carretera, otras porque el pueblo alrededor decidió crecer despacio. Aquí van seis, empezando por la más secreta de todas y terminando en las dos que se alcanzan sin subir a ninguna lancha.
Ninguna pide un tour organizado, ni una reservación, ni un itinerario apretado; sólo un poco de paciencia con horarios informales, porque nada aquí depende de una app ni de un mostrador de recepción. Con eso resuelto, cualquiera de estas seis playas cabe perfectamente en un fin de semana pensado fuera de la ruta habitual.
Por qué esta costa se quedó así
La sierra cae casi directo al mar en este tramo al sur de Puerto Vallarta, y nunca fue rentable meter una carretera para los pocos pueblos pesqueros que la habrían usado. Por eso Las Ánimas, Colomitos, Quimixto y Yelapa crecieron como se creció en casi toda esta costa antes del automóvil: de pueblo en pueblo, en lancha. No es que alguien haya decidido protegerlas; es que la geografía nunca invitó a construir encima.
Playa Colomitos, la que casi nadie te cuenta
Es la más pequeña y la más callada de esta lista: una cala en forma de media luna entre Las Ánimas y Quimixto, al sur de Puerto Vallarta, a la que se llega por una vereda corta —15 a 20 minutos caminando— desde la playa de Las Ánimas, o en panga si el lanchero accede a dejarte ahí directo. No hay palapas, no hay meseros, a veces no hay nadie. El agua es transparente y tranquila, perfecta para nadar y para esnórquel si llevas tu propio equipo. Como no hay servicios de ningún tipo, hay que llegar con agua, comida y protector solar, y salir sin dejar rastro.
Conviene llegar temprano: basta un par de lanchas llenas para cambiar el ambiente del lugar, y la luz entre el follaje sobre el agua se ve mejor antes de que el sol quede directo arriba. Es también cuando la vereda desde Las Ánimas está más tranquila.
Las Ánimas, la puerta de entrada
Todas las playas del sur —Las Ánimas, Colomitos, Quimixto y Yelapa— se alcanzan en panga desde Boca de Tomatlán, un caserío de pescadores a 20-30 minutos de la Zona Romántica por la carretera vieja hacia Barra de Navidad. Las Ánimas es la parada más corta y la más fácil: playa amplia, palapas con pescado y marisco del día, y selva cerrada detrás, sin ningún tipo de desarrollo. Buena opción si es tu primera vez viajando en panga o vas con niños. Ni siquiera hace falta equipo de esnórquel para asomarte a las puntas rocosas de la ensenada: el agua es lo bastante clara cerca de las rocas para ver peces sólo con meterte desde la arena.
Quimixto, la que tiene tarea pendiente: su cascada
Un poco más al sur en la misma ruta de panga, Quimixto añade un plan extra: desde la playa sale una vereda hacia una cascada, unos 25-40 minutos de caminata por selva (o a caballo, si prefieres), que desemboca en una poza donde sí se puede nadar. La combinación de playa, hike y cascada la hace de las experiencias más completas de todo el recorrido en un solo día. El pueblo es lo bastante pequeño como para que sean las mismas familias quienes rentan los caballos, mantienen la vereda y atienden las palapas; comer ahí en vez de llevar comida desde la ciudad se agradece.
Yelapa, el pueblo al que no llega ningún camino
Es la más lejana —45 minutos a más de una hora en panga desde Boca de Tomatlán— y la única con vida de pueblo completa: casas, restaurantes, una cascada a la que se llega caminando desde la playa, y las famosas "señoras del pay" vendiendo rebanadas por la arena. Como nunca ha tenido carretera, todo se mueve en lancha, a pie o en caballo, y el ritmo se nota apenas bajas del muelle. Vale la pena considerarla como escapada de una noche completa: hay pequeños hoteles y palapas para hospedarse, y así evitas la presión de correr por la última lancha. El pueblo está donde un cañón de río llega al mar, lo que le da un aire más verde y fresco que las playas abiertas cerca de la ciudad, y desde hace décadas convive ahí una pequeña comunidad de extranjeros de larga estancia junto con las familias pescadoras de siempre.
El Anclote, en Punta Mita: vida de pueblo junto al lujo
Rumbo al norte, sin necesidad de lancha, El Anclote está a 45-60 minutos manejando desde Puerto Vallarta por Bucerías y La Cruz de Huanacaxtle. Es la playa del pueblo de pescadores de Punta Mita, vecina —casi sin proponérselo— de algunos de los resorts más exclusivos del país. Ahí se aprende a surfear con oleaje suave, se come marisco en palapas sencillas frente al mar, y se toman las pangas hacia las Islas Marietas. Los tours a las Marietas y su famosa "playa escondida" dentro de un cráter colapsado atraen su propio público, pero El Anclote, el punto de salida, se mantiene tranquilo incluso en las horas de más movimiento de las lanchas turísticas.
San Pancho: playa larga, pueblo real
Después de Sayulita, que ya se llenó de gente hace tiempo, sigue San Pancho (San Francisco, Nayarit): playa larga y caminable, mucho menos construcción encima de la arena, un ambiente artístico relajado y las canchas de polo de La Patrona cerca. Se llega en 45 minutos a poco más de una hora en auto o autobús. Al no depender de lanchas, es de las escapadas más sencillas de organizar en esta lista. Un puñado de galerías y talleres operan en casas convertidas por sus calles tranquilas, y los eventos comunitarios que organizan durante el año mantienen un público constante sin convertir el pueblo en parada de festival.
Cuánto tiempo darle a cada una
Las Ánimas se resuelve en medio día. Quimixto pide un poco más si sumas la caminata a la cascada. Colomitos, sin servicios, funciona bien como parada corta dentro de una visita más larga a Las Ánimas. Yelapa es la única que en realidad pide un día completo, o mejor una noche. El Anclote y San Pancho, al ser por carretera, se ajustan con más libertad, desde un par de horas hasta el día entero si los combinas entre sí.
Cuándo ir
La temporada seca, de noviembre a abril, ofrece el mar más tranquilo para las pangas del sur y los días más soleados hacia Punta Mita y San Pancho. En verano y principios de otoño hay más humedad, lluvias ocasionales por la tarde y mar más agitado, sobre todo en el cruce largo hacia Yelapa; sigue siendo viable, pero conviene preguntar a los lancheros por las condiciones antes de salir. Las mañanas, en cualquier época, tienen agua más tranquila y veredas menos transitadas que las tardes.
Cómo armar tu día (o tu noche) fuera de ruta
- Lleva efectivo: las lanchas y las palapas del sur cobran en pesos en efectivo.
- Calzado cerrado: para las veredas de Quimixto y Colomitos.
- Agua y snacks propios: sobre todo para Colomitos, que no tiene ningún tipo de servicio.
- Pregunta el horario de regreso: apenas llegues al muelle de salida, sea Boca de Tomatlán o el pueblo de destino.
- Sombrero y protector solar: la sombra es escasa en varias de estas playas y no siempre hay dónde comprarlos.
- Trato con respeto: Las Ánimas, Quimixto y Yelapa son pueblos donde la gente vive y trabaja, no escenarios armados para el turista; comprar en las palapas locales en vez de llevar todo desde la ciudad se nota.
¿Auto propio, taxi o tour?
Para El Anclote y San Pancho, un auto rentado da más libertad, sobre todo porque ambos pueblos tienen estacionamiento real y conviene marcar tu propio ritmo. Un taxi o una app de viajes también funciona bien si sólo vas a visitar uno de los dos en el día. Para las cuatro playas del sur, ese dilema no aplica: el auto, taxi o autobús sólo te lleva hasta Boca de Tomatlán, y de ahí en adelante todo pasa por la cooperativa de lancheros. Existen tours organizados que combinan varias paradas del sur en un solo recorrido, una opción razonable si prefieres no coordinar tú mismo los tiempos, aunque suelen moverse más rápido por cada parada que si lo haces por tu cuenta.
Una escapada, seis formas distintas de vivirla
Lo que une a estas seis playas no es sólo la distancia del centro turístico, sino la sensación de haber tenido que ganárselas un poco: una vereda, una lancha, un camino que casi nadie toma. Ese esfuerzo extra, mínimo en realidad, es justo lo que las mantiene así. Elige una, o combina dos si el tiempo alcanza, y deja que el resto del itinerario se acomode alrededor del horario de la panga o de la carretera, no al revés.
Sea cual sea la que elijas primero, es probable que vuelvas por otra: son seis versiones distintas de la misma idea, que Puerto Vallarta y su bahía todavía tienen playas que no salen en ningún carrete de redes sociales.
No hace falta reservar tour para ninguna de estas playas, aunque tomar uno organizado también funciona si prefieres no coordinar horarios de panga por tu cuenta. Descubre más rincones de esta zona en nuestra sección de Riviera Nayarit.
FAQ
¿Cuál es la playa más secreta de esta lista?
Playa Colomitos, una pequeña cala entre Las Ánimas y Quimixto a la que se llega caminando por una vereda de 15-20 minutos y que no tiene ningún servicio, así que hay que llevar todo lo necesario.
¿Necesito lancha para llegar a todas estas playas?
No. El Anclote (Punta Mita) y San Pancho se llegan manejando por carretera; sólo Las Ánimas, Colomitos, Quimixto y Yelapa requieren panga desde Boca de Tomatlán.
¿Cuánto tiempo hay que planear para ir a Yelapa?
Al menos un día completo, considerando 45 minutos a más de una hora de panga solo de ida. Muchos visitantes prefieren quedarse a dormir para no depender de la última lancha de regreso.
¿Se puede hacer la cascada de Quimixto y la playa en el mismo día?
Sí, es de las combinaciones más completas: llegar en panga, subir a la cascada (25-40 minutos caminando), nadar en la poza, y regresar a la playa a comer antes de la lancha de vuelta.
¿San Pancho está muy lleno de turistas?
Mucho menos que Sayulita, su vecino más famoso. Conserva un ritmo de pueblo, con menos construcción sobre la playa y un ambiente artístico tranquilo.